martes, 17 de diciembre de 2013

Campofrío y Loterías: Unos que vienen y otros que se van.

Ya habíamos hablado en este blog de Campofrío y de sus campañas de storytelling de los dos años anteriores. También veíamos cómo ambas  habían obtenido sendos premios a la Eficacia en Comunicación Comercial.

Pues bien, este año han repetido con una campaña titulada "Hazte 
Extranjero".


Los éxitos precedentes han animado a Campofrío a mejorar la ejecución, permitiéndose el lujo incluso de realizar una precampaña de intriga que ha generado bastante movimiento en redes sociales, aun antes de conocerse el anunciante que había detrás, permitiendo con ello una mayor integración Transmedia

Debajo tenéis los dos vídeos, el de la precampaña y el del anuncio. Si el anuncio no se visualiza, éste es el enlace a YouTube







La agencia de publicidad, como en las campañas anteriores, ha sido McCann y también repite del año pasado la directora Icíar Bollaín.

La gran noticia es que la historia que nos quiere contar Campofrío se consolida: "Que no nos cambien nuestra manera de ser". La lleva repitiendo ya tres años coincidiendo con la Navidad y Fin de Año. Todo gira alrededor de esa historia. La marca se asocia con esa historia y cuando nos comamos un bocata de chorizo, lo haremos recordando esa historia. Y aunque, como siempre, habrá a quien le guste más y a quien le guste menos, lo cierto es que el año que viene por estas fechas, estaremos esperando la próxima campaña de Campofrío

Y si, encima, esta nueva apuesta consigue otro premio a la Eficacia en Comunicación Comercial, el matrimonio con McCann promete ser duradero.

Vamos ahora al otro lado de la balanza: el anuncio de la Lotería de Navidad 2013, del que también se ha hablado en este blog. Responsables del bodrio: la agencia Tactics (¡Por Dios, qué horror de web!) y el director Pablo Berger.

Pero... ¡un momento! ¿He dicho bodrio? Puede que lo sea, pero la realidad es que han cubierto con creces las previsiones más optimistas, en cuanto a notoriedad se refiere. Las versiones parodiadas del anuncio inundan Internet. No hay medio de comunicación que se precie que no haya publicado una recopilación de las mismas. Las reproducciones de estas parodias en YouTube multiplican por mucho las del anuncio original. Matrícula de Honor por tanto para Tactics.

Que todo resulte tan a pedir de boca, qué queréis que os diga, resulta algo sospechoso. Y puede que yo sea un mal pensado patológico, pero no hago sino recoger algunos comentarios que ya han comenzado a circular.

En negro sobre blanco: ¿Tenía la campaña de Loterías toda la intención de generar la respuesta que ha obtenido? ¿Estamos ante una manipulación de las Redes Sociales? No sería la primera vez que eso se hiciera, pero nunca, en nuestro país, con semejante repercusión. Repercusión que está en relación directa con los recursos empleados.

Porque vamos a ver: No hace falta ser Pablo Berger, para darse cuenta de que los planos en que aparecen Raphael y Monserrat Caballé podrían haber sido seleccionados por sus mayores enemigos. A los otros protagonistas no los machacan tanto. ¿Es que su popularidad daba menos juego? ¿No tenían otros planos menos horrorosos? No cabría descartar tampoco una cierta "ayudita" digital.

Las parodias en YouTube comienzan a aparecer en el minuto dos, después de lanzar el anuncio. ¿Acaso hay alguna que haya sido cocinada por la propia agencia? Yo no me jugaría ni un corto clara a una respuesta negativa.

En resumidas cuentas, si esta sospecha se confirma, chapeau para Tactics. Su maquiavélica campaña nos la hemos comido todos. 

Ahora bien: ¿les ha preocupado un pimiento cargarse la historia que, durante tantos años, había construido Loterías en torno a su anuncio de Navidad? Esto es: Ilusión por la Navidad = Ilusión por la Lotería. No es a Tactics a quien debería preocuparle esto, sino al departamento de Marketing & Comunicación de Loterías. El cortoplazismo no es buen negocio para las marcas.

¿Cómo será esperado el anuncio de Loterías del año que viene? ¿Por cientos de youtuberos ávidos de ser los primeros en parodiarlo? Deberán, entonces, preparar un horror aún mayor. ¿Qué tal Belén Esteban y Jesulín como protagonistas? Seguro que darían mucho juego.

¿Nos sorprenderán, en cambio, volviendo a línea de storytelling anterior? 

Difícil respuesta y en la que, desde ya, deberían ir pensando.

¡Feliz Navidad a todos y hasta pronto!


sábado, 14 de diciembre de 2013

De la Soap Opera al Culebrón Televisivo (III)

(Viene de la entrada anterior)

Las novelas que Vázquez Vigo se trajo de Argentina estaban especialmente escritas para la radio y ahí residía la novedad. Constaba cada una de unos veinte capítulos que se programaban de lunes a viernes.

Los primero títulos fueron "Eva Lavallière" y "La muerte está mintiendo", entre otros. Y se encargó de adaptarlos Sautier Casaseca. En una entrevista concedida a Blanco y Negro el 26 de enero de 1977, Sautier afirmaba que Manuel Aznar andaba por los estudios de Radio Madrid buscando a otra persona para encargarle el proyecto. Como no la encontraba y por allí apareció él, puede decirse que le tocó la Lotería.

Como ya había ocurrido antes, en Estados Unidos con las Soap Operas, el éxito de audiencia de los seriales fue inmediato. Al poco tiempo Guillermo Sautier Casaseca se había convertido en toda una celebridad.

¿Y cual fue la intrépida empresa que se encargó de patrocinarlos en aquellos primeros momentos? Pues nada de mariconadas del estilo de Procter & Gamble.  Como no podía ser de otra manera, una con el nombre tan racial y genuino de Muebles López. Sin embargo, a nadie se le ocurrió llamar al invento "Tresillo Operas". Se ve que, en estas cosas, tenemos menos inventiva que los americanos.

Al cabo de poco tiempo, Sautier le propuso a Manuel Aznar que dejasen de utilizar guiones de otros y los preparasen ellos mismos. Al principio, basándose en grandes y famosas novelas como "El Conde de Montecristo" "Los Tres Mosqueteros".

Debajo tenéis el anuncio de uno de estos seriales, aparecido en el ABC de Sevilla el 24 de diciembre de 1947. Por cierto, que el patrocinador es otro, pero no por ello menos hispano.



Ya en pleno "candelabro", Sautier fue a por todas y se puso a escribir guiones de cosecha propia, comenzando, esta vez sí, la época dorada de los seriales radiofónicos en España, que iría desde los años 50´s hasta principios de los 70´s.

En asociación con Luisa Alberca escribió el primero de estos guiones: "Lo que no muere". Debajo tenéis el anuncio de la publicación de este serial, convertido en novela, aparecido en el ABC del 19 de abril de 1953. Abajo, a la derecha os encontraréis con nuestros amigos de Muebles López.


Una característica de los grandes seriales españoles, a diferencia de los americanos, es que se publicaron como novelas y comics, se adaptaron al cine y al teatro pero, nunca, se llevaron a la televisión. Este primero, con el titulo de "Lo que nunca muere" fue llevado al cine en 1955

Debajo tenéis dos números de la adaptación al cómic de otro de los seriales que escribió Sautier, en asociación con Luisa Alberca.  



Sin embargo, las obras cumbre de Guillermo Sautier, esas que engancharían al receptor a nuestros padres y/o abuelos (dependiendo de vuestra edad), estaban aún por llegar.

¿Qué se sacará de la manga Sautier para mantener a los españoles pegados a la radio?

¿Tendrá por ello el reconocimiento de los críticos?

¡No os perdáis la siguiente entrega de esta apasionante serie!

(Aquí quedaría muy bien la publicidad de IKEA)

Hasta pronto.









jueves, 5 de diciembre de 2013

De la Soap Opera al Culebrón Televisivo (II)

(Viene de la entrada anterior)

¿Y qué ocurría en España cuando el 20 de octubre de 1930, Irna Phillips lanzaba a las ondas la primera Soap Opera de la Historia?

Vamos a verlo. Pero, antes, los antecedentes.

E1923, comienza a emitir Radio Ibérica desde Madrid. Sin embargo, como su programación era bastante discontinua e irregular, la fecha de nacimiento de la radio en España se suele situar el 14 de noviembre de 1924. En esa fecha, EAJ-1 Radio Barcelona inicia sus emisiones de una forma más o menos continuada y estructurada. El 17 de junio de 1925 es cuando aparece EAJ-7 Unión Radio, que puede considerarse como el embrión de las cadenas de radio comercial española.

Estos pioneros cayeron rápidamente en la cuenta de que una de las posibilidades que ofrecía el nuevo medio era, evidentemente, la de contar historias a los oyentes. En un principio, se limitaban a leer cuentos y alguna novela, no especialmente escrita para la radio.

Según Pedro Barea (1), la primera novela radiofónica, o serial, que se emitió en España, fue "Las aventuras de una parisién en Madrid". El primer capítulo se radió el martes, 16 de marzo de 1926. Apenas si se trataba de un monólogo, en el que una señorita, supuestamente francesa, narraba sus peripecias escritas por un, también, supuesto francés. No tenía una periodicidad muy definida: los primeros capítulos estaban espaciados entre sí por más de una semana y podía uno encontrarse con ellos en martes, miércoles o viernes. Eso sí, siempre alrededor de las diez de la noche, en pleno Prime Time.

El hecho de que aún no se hubiese inventado la contraprogramación, permitió que la protagonista alcanzase una cierta notoriedad.



De la novela radiada como un monólogo, se pasó al radioteatro, donde ya intervenían una serie de actores dando vida a diferentes personajes. 

Aún así, la mayor parte del tiempo de emisión estaba concentrado en espacios musicales, discursos, noticias... Abajo tenéis la programación de Unión Radio el día del estreno de "Painted Dreams" en la WGN de Chicago.


No parece una programación demasiado excitante, la verdad. 

Durante la República, se produce un incremento notable del número de receptores instalados en los hogares españoles. Aún así, la programación, pocos días antes de que estalle la Guerra Civil, no ha evolucionado demasiado. 

Habrá que esperar al fin de la contienda, y ya bien entrada la década de los 40´s, para que en España comiencen a aparecer los primeros seriales radiofónicos ampliamente seguidos por el público. Hay que puntualizar que los seriales, a la manera española, diferían de las Soap Operas, por la manera en que estaban concebidos. Las historias, aunque largas, tenían un principio y un final. Recordemos que las Soap podían estirarse todo lo que aguantase la audiencia y aunque, en su inicio, fuesen obras de una autor individual, al correr de los capítulos, llegaban a intervenir grandes equipos de guionistas.

El gran modernizador de la radio en España, según nos cuenta Lorenzo Díaz (2) fue Manuel Aznar Acedo, padre del presidente Jose María Aznar. Como Jefe de Programación de la cadena SER a partir de 1942, fue Manuel Aznar quien dio el impulso definitivo a los seriales radiofónicos. 

Los seriales en habla hispana ya habían triunfado al otro lado del Atlántico. Los guiones de Abel Santa Cruz se radiaban con gran éxito en Argentina. Con una maleta repleta de estos guiones, se presentó un día, ante Manuel Aznar, José Vázquez Vigo, un coruñés emigrado a aquel país y, más tarde, abuelo de la actriz Verónica Forqué. Le ofreció adaptar esos guiones al español de por aquí, suavizar los pasajes que pudieran incomodar a la censura y programarlos en la SER. 

Aznar no se lo pensó dos veces y encargó la adaptación a un aventajado aprendiz que tuvo la suerte de pasar por allí. Se llamaba Guillermo Sautier Casaseca.

¿Será capaz Sautier de afrontar semejante desafío?

¿Qué gran patrocinador será el que se atreva a arriesgar su dinero en estos primeros seriales?

¡No os perdáis el siguiente capítulo de esta apasionante serie!

(Sigo sin encontrar anunciante)

Hasta pronto.


(1) La Estirpe de Sautier. La época dorada de la radionovela en España (1924-1964) de Pedro Barea. El País-Aguilar 1994

(2) La Radio en España 1923-1997, de Lorenzo Díaz. Alianza Editorial 1997.

martes, 26 de noviembre de 2013

De la Soap Opera al Culebrón Televisivo (I)

El pasado 22 de noviembre se cumplió el 50 aniversario del asesinato del presidente Kennedy en Dallas. Siendo éste uno de los grandes acontecimientos del siglo pasado, y dadas las excepcionales circunstancias en que se produjo, no es de extrañar que aún hoy siga despertando pasiones y opiniones encontradas. 




Sin embargo, un aspecto que, hasta ahora, había sido poco tratado en nuestro país, no así en los EEUU, es el de la reacción de los medios de comunicación en el momento de conocerse las primeras noticias del atentado. Así, hemos sabido que una de las grandes cadenas de TV, la CBS, interrumpió la programación de una Soap Opera titulada "As the World Turns" para emitir un boletín urgente.

Aquí tenéis la grabación de aquellos impresionantes momentos. En el minuto 10, se emite el primer boletín y, a continuación, un anuncio de Nescafé. La programación continúa y, poco después, la pantalla queda en negro. Algunos anuncios más y, de nuevo, la pantalla del boletín de noticias. No aparece el locutor, sólo su voz, como en la radio. Al parecer, no estaban preparados para emitir imagen en directo, algo impensable en la actualidad. 




Pero, más allá de esta trágica anécdota, llama la atención la denominación utilizada ahora, 50 años más tarde, cuando en los medios españoles se ha tratado este tema: Soap Opera. Podrían haber utilizado telenovela, serie de televisión... Pero no, lo han llamado Soap Opera, en su versión original.

¿Y qué es una Soap Opera

Pues el origen de esta denominación hay que buscarlo en la radio, cuando todavía no existía la televisión, que lo adoptaría más tarde. En España lo conocemos como Serial Radiofónico. El término "soap" (jabón en inglés) se debe a que los primeros seriales, allá por los años 30, estaban patrocinados en su mayoría por marcas de jabón

En esencia, una Soap Opera no tiene final. Las historias se van superponiendo y, poco antes de que una acabe, ya se han iniciado una o varias tramas que se desarrollaran en los sucesivos capítulos y vuelta a empezar. Hasta el infinito y más allá. El límite sólo lo marca la paciencia de los patrocinadores, cuando los índices de audiencia se van reduciendo para no volver a subir. 

Cuentan que la primera Soap Opera comenzó a emitirse allá por 1930, desde la WGN de Chicago, y permaneció nada menos que hasta 1943 en antena. Se titulaba "Painted Dreams" . Su creadora, Irna Philips, era una modesta guionista de plantilla de la emisora, cuando le encargaron producir un programa diario de 15 minutos de duración, que trataría sobre "una familia" y que se emitiría a una hora en la que las mujeres eran la audiencia mayoritaria. Así nació la primera Soap, donde Irna escribía los guiones e interpretaba algunos papeles. El éxito de "Painted Dreams" fue inmediato. He ahí la razón por la que los fabricantes de "soap" se interesaran rápidamente por estos seriales. Que no se me enfaden las feministas, simplemente estoy relatando los hechos.

Irna Philips no sólo fue la creadora de la primera Soap. Otras muchas vinieron después. Cuando, en 1937 comenzó la emisión de otro de sus seriales radiofónicos: "The Guiding Light", poco podía imaginar su autora que, quince años después, pasaría con éxito a la televisión. Ni podía figurarse que esta misma Soap incluso la sobreviviría  Irna murió en 1973—. Y que  dejaría de emitirse en 2009. En total ¡72 años en antena!, convirtiéndose en el programa más longevo de la Historia de la Radio-Televisión.   

Irna también fue la primera que dio el salto desde la radio a una cadena de TV importante, la NBC, con una Soap titulada "These Are My Children". En esta ocasión, la emisión duró escasamente un mes. Nadie es infalible.

Pero ¿a qué no adivináis quién fue la creadora de "As the World Turns", esa Soap de la que hablábamos al principio y que vio uno de sus capítulos interrumpidos por el asesinato de JFK? Pues sí, lo habéis adivinado: la mismísima Irna Philips

"As the World Turns" comenzó a emitirse en 1956 y desapareció de las pantallas en 2010, siendo la última gran Soap patrocinada por Procter and Gamble. Sólo de pensar en una persona que haya sido capaz de tragarse todos los capítulos de una de estas series, me entran escalofríos.

En cualquier caso, no es de extrañar que Irna sea reconocida como "The Queen of Soaps", La Reina de los Jabones. 

¿Y qué hay de nuestro país? ¿Acaso nos lavamos menos los españoles que los americanos? Nada de eso, que otra cosa no tendremos, pero a limpios no nos gana nadie.

Bien es verdad que Jabones Lagarto tiene menos enjundia que sus competidores del otro lado del charco, pero eso no desanimó a los creadores de seriales patrios.

Lo veremos en un próximo capítulo de esta serie.

(Aquí debería ir la publicidad, pero todavía no he encontrado anunciante)

Hasta pronto.



 

martes, 12 de noviembre de 2013

Loterias: Que la suerte me acompañe.

Uno de los anunciantes españoles que más ha utilizado el storytelling en sus campañas publicitarias es, sin duda, Loterias y apuestas del Estado.
Todos los años, al acercarse las navidades, nos sorprenden con una superproducción que nos traslada al mundo de los sueños. Es uno de los anuncios, junto al de las burbujas de Freixenet, más esperados por estas fechas. El de este año se acaba de estrenar y lo tenéis al final del post. Vamos a ver antes otras incursiones de Loterias en el storytelling publicitario.

Creo que es de ley comenzar recordando la campaña que lanzó a la fama a un simpático y entrañable perrito, al que a todos nos gustaría tener en casa: Pancho.   



El que una institución como Loterías apueste reiteradamente por el sotorytelling es muy de agradecer. De acuerdo que el "producto" que venden se brinda estupendamente a dejar volar la imaginación y construir historias a su alrededor. Historias en las que, la mayoría de las veces, el héroe es el cliente, el jugador en este caso. De ahí que funcionen tan bien.

Podrían limitarse al discurso de: "apuesta tanto y llévate cuánto", al estilo de los bodrios de campañas de las casas de apuestas que proliferan en la actualidad. Afortunadamente, no lo hacen y me parece que es una manera, muy acertada, de "guardar las distancias"

La que viene a continuación es una de sus últimas campañas. Sólo tienes derecho a soñar si has comprado tu boleto de Primitiva.


Donde Loterías ha tirado la casa por la ventana ha sido en la producción del vídeo conmemorativo de sus 250 años de historia. Merece la pena verlo:


Y, para finalizar, vamos al anuncio de la Lotería de Navidad de este año. Francamente, me han decepcionado. Se han salido de lo que venían siendo sus líneas habituales en las historias que nos contaban: humor, en los anuncios de Primitiva y magia e ilusión en ocasiones especiales como la Lotería de Navidad y en el de sus 250 años de historia.

Esta vez les ha dado por hacer una cosa ñoña, en plan Band Aid casposo, y con una calidad musical manifiestamente mejorable. Aquí lo tenéis:



No sé si estaréis de acuerdo conmigo, pero los anunciós del "Calvo de Loterias" eran bastante mejores.

En cualquier caso, que la suerte me acompañe. Y como no soy egoísta, os deseo lo mismo para el segundo y tercer premio.

Hasta pronto.

domingo, 27 de octubre de 2013

Premios 2013 a la Eficacia en Comunicación Comercial: Storytelling por un tubo.

El pasado jueves, 24 de octubre, se entregaron los premios a la Eficacia 2013, en una gala organizada por la Asociación Española de Anunciantes. Se celebraba el 15º aniversario de estos premios.



Hay muchos premios publicitarios, pero éste es uno de los pocos que se entrega en base a criterios comerciales y medibles: incremento de las ventas, del conocimiento de marca, engagement rate..., etc. Es decir, son unos premios que pasan del trilirili y se centran descaradamente en el tralarala: ahí donde las papas queman.

Que de los cinco premios de oro entregados, dos de ellos, incluyendo el Gran Premio a la Eficacia se basasen en el storytelling publicitario puede ser casualidad. Que el Gran Premio repitiese anunciante, Campofrío, con respecto a los galardones de 2012, y también con una campaña basada en el storytelling, por lo menos da que pensar. Que la agencia involucrada en los dos oros de este año, así como en el del año pasado sea McCann parece cosa que brujas. Y que encima la misma agencia repita premio como mejor agencia creativa, años 2012 y 2013, debería convencer hasta a los más escépticos de una verdad que salta a la vista: el storytelling publicitario es eficaz y vende.

Vamos a repasar los premios de este año. En primer lugar, Campofrío, por su campaña El curriculum de todos, que ya reprodujimos en un post anterior, pero que merece la pena volver a incluir. 

Señores y señoras, con ustedes el Gran Premio a la Eficacia en Comunicación Comercial 2013:




Otro de los oros que ha conseguido McCann ha sido por su campaña para CocaCola Company: A tomar Fanta. Los héroes bebedores de Fanta, enfrentándose a los malos que les quieren chafar la fiesta.




Otro oro se lo llevó Nenuco de Reckitt Benckiser por "Amores que huelen a Nenuco". Un spot efectivo, pero más convencional.

El cuarto fue para GolTV por "Baby Gol y el Día del Padre". Un sabia mezcla de pasiones futboleras con marketing promocional, con versiones para madridistas y culés. Todo ello, con un presupuesto de risa.

Y el quinto y último se lo llevó una campaña de Durex, también de Reckitt Benckiser: "El Barco del Amor", muy enfocada en Redes Sociales.

¡Enhorabuena a los premiados! Seguiremos informando.

Hasta pronto.

miércoles, 23 de octubre de 2013

Storytelling en la antigua Grecia.

De todos es sabido que Grecia fue la cuna de nuestra civilización: la civilización occidental. 

A los griegos les debemos muchas cosas, no en vano fueron los inventores de la democracia, del teatro y, en época más reciente, de los rescates.

¿Quién no conoce a Homero, Sócrates, Pitágoras, Aristoteles o Hipócrates? ¿Quién no ha visto películas en las que aparezcan grandes héroes griegos como Ulises, Aquiles o Heracles?



Son muchos los prohombres griegos que han pasado a la Historia. A la Historia con mayúsculas.

Sin embargo, hoy vamos a hablar de otros personajes menos conocidos, en ocasiones anónimos. Hombres y mujeres que allanaron el camino para que otros terminasen llevándose la gloria y perpetuando sus nombres en los libros de la ESO que sufren nuestros hijos. En otras palabras, héroes de segunda fila que merecen ser reivindicados por su gran contribución al avance de la humanidad: los storytellers o cuentacuentos.

En primer lugar, vamos a recordar a Sinón

Sinón participó en el asedio de Troya. Durante los nueve largos años que duró el asunto, estuvo trajinando por el campamento de los sitiadores, vendiéndoles prácticamente de todo: desde pinzas para la ropa hasta yogur, cualquier cosa que necesitasen los griegos para sentirse como en casa.

Se dice de él que era un gran storyteller y que muchas de las cosas que vendía, en realidad, no valían para nada pero, a cambio, contaba historias que eran muy del agrado de la aburrida soldadesca. 

Un buen día, Sinón se enteró de que los griegos, hartos ya de estar hartos de tanto sitiar, se volvían para casa. Como buen comerciante, decidió liquidar a toda prisa su stock, a mitad de precio. Para su desgracia, entre aquellas mercancías se encontraba una partida de yogures pasados de fecha. 

La retirada de los griegos tuvo que posponerse unos días, a causa de un overbooking pertinaz en la zona de las letrinas. Cuando los jefes griegos preguntaron por el motivo, muchos dedos señalaron a Sinón como causante del desaguisado. 

El pobre comerciante fue prendido y, cuando ya estaba encomendando su alma a los dioses, se dice que fue el propio Ulises el que le ofreció la posibilidad de salvarse, a cambio de un pequeño servicio.

Desde hacía tiempo, a Ulises le venía rondando por la cabeza la idea del famoso caballo. No se había decidido a ponerla en práctica porque no se fiaba de lo que harían los troyanos cuando se encontrasen con el colosal muñeco. Lo mismo les daba por liarse a hachazos o prenderle fuego, lo cual resultaba bastante preocupante para los que irían dentro.



Si había alguien capaz de convencer a los troyanos de que en el caballo no había gato encerrado, aquél era Sinón. Así es que le dieron a elegir entre una sesión de buceo libre en las letrinas o hacer uso de sus dotes persuasivas para engañar a los sitiados. Tras un buen rato pensándoselo, y ya sin comodines, Sinón se decidió por la segunda opción.

Tal y como estaba previsto, una vez que los griegos se hubieron retirado, los troyanos hicieron una salida y se encontraron con el caballo de marras. Por supuesto, desconfiaron y, cuando ya estaban arrimando una cerilla a la panza del equino, con lo que nos hubieran privado a todos de las obras de J.J. Benítez, apareció por allí el bueno de Sinón.

El rollo que les metió para que se quedasen con el caballo podéis encontrarlo en el Libro II de la Eneida. Bien es verdad que yo lo hubiera contado de otra manera, pero vamos a respetar la versión de Virgilio.

Sea como fuere, aquello terminó como todos conocemos y fue el origen de algunas expresiones que han llegado hasta nuestros días como "vender el caballo" o, de manera más vulgar, "vender la burra".

El segundo caso de storyteller griego es aún menos conocido que el de Sinón.
Me estoy refiriendo a Calasparres, un avispado buscavidas que se movía de ciudad en ciudad griega, coincidiendo con la celebración de los festivales. 

Calasparres se había percatado de uno de los males endémicos que aquejaban a los helenos y para el cual no habían encontrado aún la solución. Cualquiera que observe, en un museo hoy en día, las magníficas estatuas o variada cerámica que nos ha llegado de aquella época, descubrirá fácilmente lo mismo que Calasparres: ¡Los griegos la tenían pequeña! 



Lo cierto es que aquello le vino muy bien a nuestro storyteller. Se le ocurrió preparar una mezcla con una parte de grasa de toro, dos partes de harina de arroz y una pizca de guindilla. Envasó el ungüento en pequeñas tarrinas de arcilla y se puso a venderlas, a voz en grito, por las ferias: "¡Si quieres tenerla más grande, ponte crema de Calasparres en el glande!". 

Pese a la contundencia de value proposition, las ventas de tarrinas no iban todo lo bien que cabría esperar. Pero Calasparres, lejos de desanimarse, decidió cambiar de táctica. Montó un tinglado en mitad de la feria y allí se subió él, acompañado de dos mujeres de generosas curvas. Comenzó a proclamar a los cuatro vientos las virtudes de su crema y para demostrarlo, solicitó el testimonio de las mujeres.

Éstas, con el pretexto no querer ser reconocidas, ocultaban sus rostros con sendas máscaras de cerámica que los tapaban completamente. La mujer que intervino en primer lugar se quejó amargamente de que su marido no la satisfacía en el lecho. Para subrayar sus palabras, la máscara que llevaba era la viva imagen de la tristeza. A continuación, su compañera, con una máscara sonriente y feliz, aseguró a los presentes que, si bien su marido tampoco se ponía la crema de Calasparres, el vecino de al lado ya había utilizado dos tarrinas y bueno... Ya os podéis imaginar los detalles.



El éxito fue tan grande que se agotaron las existencias en unos minutos. 

Y lo mismo sucedió en las siguientes ciudades que visitó Calasparres. Tanto fue así que, al poco tiempo, en las representaciones del incipiente teatro griego, los actores comenzaron a copiar el truco de las máscaras para dar fuerza y expresividad a sus personajes.

Al cabo de unos pocos meses los mismos que tardó en volver a la primera ciudad y ser corrido a pedradas por los incautos compradores, Calasparres decidió retirarse con las ganancias. Cogió un barco y vino a establecerse a la península ibérica, donde se dedicó al cultivo del arroz.

Muchos años más tarde, algunos de los descendientes de Calasparres decidieron recuperar el antiguo negocio de su antepasado y, aprovechando las posibilidades que ofrece Internet, se dedican, en la actualidad, a inundarme de emails el buzón de entrada.

Y eso es todo por ahora. Próximamente revisaremos otros periodos de la Historia y veremos la gran influencia que han tenido en ella nuestros queridos storytellers.   

Hasta pronto.





miércoles, 16 de octubre de 2013

Polaroid: el Apple de los 70´s (y II)


La familia Land había ido a pasar unas cortas vacaciones a Santa Fe, Nuevo México. Una tarde, Edwin y su hija Jennifer salieron a dar un paseo por la ciudad. Edwin llevaba consigo una cámara Rolleiflex y se divirtieron tomando fotografías a todo lo que les llamaba la atención: un burro repartiendo leña, la catedral, vendedores ambulantes y, por supuesto, la pequeña era la protagonista de un buen número de tomas. 

Al regresar a casa, ya anochecido, y cuando se disponían a tomar una taza de té, Jennifer le sorprendió con una inocente pregunta: “Papi, ¿por qué no podemos ver las fotos ahora mismo?” 

Edwin no respondió. Mandó a Jennifer a buscar a su madre, se echó el té por la espalda y salió de nuevo a pasear por las calles.

Al cabo de una hora, había dibujado en su mente el sistema de cámara y la química de la fotografía instantánea. Esa misma cámara virtual que muchos años más tarde pondría sobre la mesa, al lado del Macintosh de Steve Jobs.

El 27 de febrero de 1947 el sistema de fotografía instantánea es presentado en una sesión de la Sociedad Óptica Americana. La demostración produce un gran revuelo y la noticia salta a la portada de los periódicos. Sin embargo, no es lo mismo presentar un prototipo en una reunión científica que pasar a la fase de comercialización del producto.


La caída de las ventas de filtros polarizadores tras la Guerra y los recursos empleados en desarrollar el sistema instantáneo habían dejado a la compañía al borde de la extenuación. Ahora, había que diseñar una cámara para el consumidor de a pie y fabricarla, junto con la película. Y había que hacerlo rápido o Polaroid no sobreviviría al intento.

La Samson United, una empresa de Rochester, fue la encargada de fabricar la cámara. La Eastman Kodak suministró el negativo y la película fue montada en la propia Polaroid. El primer pedido de cámaras cursado a la Samson United fue por sesenta unidades. Pueden parecer pocas, pero es que no había dinero para más. Tampoco quedaba tiempo para comprobar si todos los componentes funcionaban correctamente y con un suficiente grado de fiabilidad. El lanzamiento estaba programado para el día 26 de noviembre de 1948 en Jordan Marsh, unos grandes almacenes de Boston

El día anterior, Edwin Land mantuvo una conversación con Bill McCune, uno de sus colaboradores más cercanos.

—¿Cuántas cámaras tendremos finalmente? —preguntó Land.

—Cincuenta y seis. Ro Messina las traerá esta noche, no habrá tiempo de probarlas. He dado instrucciones para que todas las que no se vendan mañana sean traídas de vuelta, para una comprobación.

—Es posible que las necesiten todas.

—Bueno… —dudó McCune—. La Navidad está cerca y pueden venderse bien.

—¿Cuántas cámaras piensas que podremos vender el año que viene?

—Es pronto para decirlo. Deberemos esperar a las primeras reacciones del público para hacer una estimación. ¿Cuántas piensas tú?

Edwin Land se tomó unos segundos antes de responder.

—Creo que podremos vender unas cincuenta mil.

McCune prefirió no decir nada. Lo primero que pensó es que no tenían empleados suficientes para fabricar película para tantas cámaras.

Al día siguiente la Polaroid Land Camera modelo 95 sale al mercado. Cuando los grandes almacenes Jordan Marsh abren sus puertas, dos dependientes se encargan de hacer las demostraciones a los clientes. El encargado del departamento de fotografía es optimista, piensa que podrán “deshacerse” de las cámaras durante la campaña de Navidad.

Antes de que finalizase el día, habían conseguido “deshacerse” de todas las cámaras, incluida la destinada a demostraciones. Y lo mismo podía decirse de la película. Los encargados de los departamentos cercanos al de fotografía se quejaban amargamente de no haber recibido apenas clientes. ¡Todo el mundo quería ver la magia instantánea! 



Edwin Land tenía razón y Polaroid se había salvado. Tuvieron que reclutar nuevo personal para satisfacer la demanda.

En las décadas siguientes, la compañía no paró de crecer. Nuevas cámaras y nuevas películas eran lanzadas al mercado con una regularidad aplastante. Y no sólo destinadas al consumidor, sino también con aplicaciones en medicina, identificación, seguridad y fotografía profesional. 

Los filtros polarizadores seguían siendo otro de los negocios de la compañía. En 1952 se estrena "Bwana Devil", el primer largometraje en 3D de la historia y que tenía que visionarse con gafas Polaroid. La fotografía que recoge el día del estreno está incluida entre las diez más "icónicas" de la revista LIFE



En 1963 apareció el primer sistema de cámara y película instantánea en color.

Pero Land seguía soñando. Todos los sistemas que había lanzado eran de los denominados peel apart, es decir, pasados 60 segundos después de la extracción manual de la película, debían separarse el negativo del positivo para obtener la foto terminada. No era realmente fotografía en un solo paso.

Comenzó un nuevo proyecto que, en realidad, no era tan nuevo. Cuando, en 1944, a la vuelta de las vacaciones de Navidad, había abierto un dossier para su idea de la fotografía instantánea, lo etiquetó como SX-70. Los proyectos anteriores, SX-68 y SX-69, tenían un destino militar. Cuando, a mediados de los 60´s comenzó en serio el desarrollo de la one step photography le dio el nombre de SX-70, que también terminaría siendo el nombre del producto final: la revolucionaria cámara y película SX-70. Aún hoy, la web está repleta de montajes digitales que utilizan el característico e inconfundible marco blanco de las fotos instantáneas SX-70

El que artistas como Andy Warhol las utilizaran profusamente ha contribuido a agrandar el mito.

Pero antes de que el sistema SX-70 saliese al mercado, en 1972, Land tuvo que enfrentarse a infinidad de problemas. Casi todos ellos tenían que ver con la alta tecnología necesaria para llevar a cabo el proyecto. Invirtió 2.000 MM$ de la época y Polaroid se situó, de nuevo, en el filo de la navaja. Si el proyecto no tenía éxito, significaría la ruina de la compañía. 

Como ya había ocurrido antes, Land triunfó. En este vídeo de gran calidad, podéis haceros una idea aproximada de la complejidad del sistema.




Gracias a la SX-70 , Edwin Land se convirtió en el hombre del momento, ocupando las portadas de las más prestigiosas revistas.



Sin embargo, no todo fueron éxitos en la carrera de Land. Además de los relativamente pequeños fracasos de sus proyectos para utilizar los filtros polarizadores en aplicaciones diversas, su gran metedura de pata llegó a finales de los 70´s con el sistema Polavision.

Básicamente, se trataba de un tomavistas, de apariencia similar a uno para película Super-8. La diferencia, ¿cómo no?, estaba en que Polavision podía revelarse inmediatamente después de ser filmado, sin necesidad de enviar la película al laboratorio. Eso sí, sólo podía visionarse en unos monitores especiales que completaban el sistema. En resumen: era engorroso y la calidad no muy buena.  

Polavision se lanzó en 1977, poco más de un cuarto de hora antes de que apareciesen los primeros sistemas de grabación de vídeo doméstico. El batacazo fue morrocotudo y el producto duró apenas dos años en el mercado. Las pérdidas fueron millonarias. Como consecuencia de ello, Edwin Land dimitió como presidente de Polaroid. En atención a los servicios prestados, le montaron un laboratorio particular, en el que pudiera dedicarse a experimentar con gaseosa. Hasta su muerte, en 1991.

Lo verdaderamente triste de esta historia es que, después de Land, Polaroid sólo se dedicó a ordeñar la vaca de la fotografía instantánea, sin presentar ni un solo avance o lanzar un nuevo producto revolucionario al mercado. La era digital terminó por darle la puntilla y presentó una declaración de bancarrota en 2001. A partir de ese momento, se fueron liquidando los activos, los derechos de la marca fueron pasando de unas manos a otras y, a día de hoy, tras varios procesos judiciales, sólo queda eso: la marca.

Y ahora viene la gran pregunta. La que se dejó entrever en la primera parte de este post: ¿Será Apple la Polaroid del siglo XXI? 

Los últimos lanzamientos después de Jobs no han hecho sino ordeñar la vaca de lo ya existente. De acuerdo en que el cash con el que cuenta Apple es estratosférico y puede permitirle volver por sus fueros en cualquier momento. Por no hablar de su inmejorable imagen de marca. 

Ahora bien, como se anden con el bolo colgando... 

En cualquier caso, la respuesta dentro de 1.000 posts

Hasta pronto.

jueves, 10 de octubre de 2013

Polaroid: el Apple de los 70´s (I)

Habrá quien se pregunte por qué escribir un post sobre una compañía como Polaroid, prácticamente desaparecida en la actualidad.

Son varias las razones que me han impulsado a ello. En primer lugar, la mítica empresa americana, icono de la fotografía instantánea, tiene bonitas historias que contar, desgraciadamente sin un final feliz. Tanto es el tirón que la marca y su producto estrella tuvieron durante la segunda mitad del siglo pasado, que en 2008 un grupo de antiguos empleados, capitaneados por dos nostálgicos inversores, retomaron la fabricación de películas instantáneas, bajo el sugerente nombre de The Impossible Project.

Los productos que hoy en día se ofrecen en la web de Polaroid incluyen los que fabrica The Impossible y una serie de dispositivos digitales que han licenciado la marca.


En segundo lugar, el propio título del post. Durante los años dorados de Polaroid, los nuevos productos eran esperados por los consumidores de la misma forma en que lo son hoy en día los de la marca de la manzana. Pero no sólo eso, el hombre que lo hizo posible, el alma de Polaroid: Edwin H. Land tenía muchos puntos en común con Steve Jobs. Considerado como un gran visionario, Land era también un incansable investigador.



Jobs no dudaba en reconocer a Land como uno de sus “héroes”. En una entrevista que mantuvieron ambos hombres en el laboratorio de Land en Cambridge, cara a cara, cada uno a un lado de la mesa, se produjo esta conversación que no tiene desperdicio. Edwin Land estaba hablando de su invención de la fotografía instantánea:

—Yo podía ver cómo sería la cámara Polaroid. Era tan real como si estuviese ahí sobre la mesa, frente a mí, antes incluso de haber construido una sola.

— ¡Sí! —respondió Jobs entusiasmado—. Esa es exactamente la forma en que yo vi el Macintosh.

Ahora, muchos años después, algunos analistas están dándole la vuelta al título del post, convirtiéndolo en: Apple, la Polaroid de nuestros días. Uno de ellos es Christopher Bonanos, autor del libro: “Instant: The Story of Polaroid” aparecido a finales de 2012.

Y en tercer lugar (last but not least) se da la circunstancia de que un servidor trabajó durante 10 años en la filial española de Polaroid. Y ya se sabe que la cabra tira al monte.

Ahora, después de explicar prolijamente las razones, vamos con lo que de verdad importa: La Historia de Polaroid.

Todo empieza en 1927, cuando Edwin, después de haber cursado el primer año de química en la Universidad de Harvard, decide mandarlo todo al carajo y comunica a sus padres que con un año tiene suficiente. Sin darles tiempo a recuperarse del soponcio, abandona la universidad y se traslada a Nueva York para seguir investigando, por su cuenta, en la polarización de la luz. Dos años más tarde, en 1929, registra la patente del primer polarizador sintético. Será, precisamente, la fabricación y comercialización de filtros polarizadores la que dará lugar a la creación de la Polaroid Corporation, en 1937.



Los filtros eran utilizados en gafas de sol y como accesorios para fotografía. El primer pedido importante de polarizadores llega de la Eastman Kodak, pero el despegue de la compañía se produce como consecuencia de la Segunda Guerra Mundial. La aviación y la marina aliadas requieren grandes cantidades de polarizadores para la fabricación de gafas y multitud de sistemas ópticos, así como simuladores para el entrenamiento de servidores de ametralladoras antiaéreas y de los propios aviones. ¿Y qué demonios es esto último? —os preguntaréis—. Bueno pues una película en 3D que les pasaban a los que manejaban una ametralladora y ellos, en lugar de disparar balas, disparaban ráfagas de luz. La de dólares que se ahorraron en munición.

Lamento chafaros a los que pensabais que el cine en 3D se inventó poco antes del estreno de Avatar, con el único fin de cobrar dos pavos más por la entrada. Nada de eso. De hecho, los cristales de las gafitas que hay que ponerse llevan un tipo de filtros polarizadores


    
Durante el tiempo que duró la Guerra, Polaroid fue como un tiro (nunca mejor dicho). Cuando los tiros se acabaron, dejaron de hacer falta tantos filtros y aunque Edwin intentó buscarles otras aplicaciones, como ventanas, lámparas y adaptadores para evitar el deslumbramiento en los coches, lo cierto es que, por decirlo de una forma suave, sus iniciativas tuvieron un éxito limitado.

Pero fue algo antes de que la Guerra terminase, durante las navidades de 1943, cuando se produjo un hecho transcendental que vendría a cambiar radicalmente la historia de Polaroid


Edwin Land salió a dar un paseo con su hija Jennifer
de tres años de edad.


(Continuará...)

Hasta pronto.